Como ya he dicho más de una vez, soy una persona contradictoria, suelo darle mil vueltas a las cosas. Sin embargo, soy también muy impulsiva, digamos que me arriesgo al tomar algunas decisiones. Siempre digo que muchas veces hemos de arriesgarnos para conseguir algo. El resultado nunca se sabe, pero sin riesgo no hay victoria ni fracaso y nos adentramos en un círculo vicioso del que nunca salimos y luego nos arrepentimos por no haberlo intentado.

Cuando conocí a mi amigo hace ya unos 4 años, (el que vino la semana pasada), me arriesgué, sin pensármelo. Lo conocí en un Chat y al poco tiempo tomé un avión y me fui a conocerlo. Sabía que podía llevarme un chasco, pero pensé: "Si no sale bien, mala suerte, pero igualmente me tomaré esta semanita de relax y vacaciones que tengo". Así que allí fui y lo conocí, una persona encantadora, increíble, coincidimos en mil cosas, gustos, forma de pensar. Somos muy iguales. El caso es que él (que entonces no trabajaba) se vino a vivir conmigo. Estuvimos juntos un año. Durante ese tiempo, me tuve que acostumbrar a convivir con alguien de nuevo y no fue fácil. Pero estuvimos bien hasta que un día me dijo que no podía quedarse más tiempo, que se iba porque, aunque lo había intentado, no estaba enamorado de mí. Yo no supliqué, ni rogué, ni hice ningún numerito (¿de qué hubiera servido?). Le dije que no se puede obligar a alguien a querer y que quizás en ese caso era mejor así. A veces pienso que de seguir juntos, hubiéramos terminado muy mal.

Fue una separación amistosa aunque yo lo pasé realmente mal. Poco después hablando, decidimos de mutuo acuerdo (y por lo bien que nos llevamos y porque aunque no está enamorado de mi, sé que me quiere y él me lo ha dicho también), ser "amigos con derecho a roce". Imagino que algunas personas esto no lo verán bien o no lo comprenderán. Pero he de decir que los momentos que pasamos juntos son realmente dignos de recordar. Salimos, descubrimos lugares donde ir y hacer fotos que nos encanta a los dos, hablamos de todo... Hemos hecho mil cosas y vivido experiencias que sé que hay gente que nunca vivirá. Nos seguimos viendo desde entonces, no siempre que queremos, porque por nuestros trabajos, las circunstancias y la distancia, no es fácil, pero ahí estamos juntos de alguna manera, por teléfono, por msn y cuando es posible, en persona. Nos apoyamos el uno al otro, yo le cuento mis cosas y él las suyas.

El otro día dije que la semana que ha estado aquí, ha sido buena pero rara. El motivo es que conoció a una chica y que le gusta, más de lo que él me dice, pero yo lo noto, lo conozco demasiado bien. Siempre he intentado asumir la situación, entender que yo únicamente soy su amiga e intento desde hace mucho tiempo no pensar en lo que realmente siento por él. No es nada fácil. Esta situación me duele, no lo puedo evitar, a pesar de saber que tarde o temprano esto pasaría.

Me duele horrores que salga con esa chica, siento que estoy perdiendo lo poco que tengo y que me va a costar quitarme ese sentimiento del corazón. Me digo que voy a intentar cortar un poco el contacto que tenemos, hablar menos con él, pero es realmente difícil, mi cabeza piensa una cosa, pero el corazón va por otro lado y los impulsos de llamarle, de hablar por msn, de verle, son demasiado fuertes. Sólo tengo la opción de estar aquí, de ayudarle cuando tiene problemas, como hace él conmigo, y mantenerme al margen para que pueda hacer su vida sin preocuparse de si estoy bien o mal. No quiero entrometerme mucho ni dar opiniones sobre lo que hace porque no puedo ser muy objetiva y pienso que tampoco tengo derecho a opinar, quejarme o exigir nada.

Dice que no quiere perderme, que soy su mejor amiga y que ojala se hubiera enamorado de mí, pero no puede, no es suficiente lo que dice que siente hacia mí y siendo así, es mejor que encuentre a alguien que pueda hacerle feliz y le de lo que yo no he podido o no he sabido darle.

Ahora me siento triste y se ha creado un vacío que me hace sentir más sola. No sé qué pasará al final con esa chica, sólo espero que le vaya bien y que tenga suerte con ella.

En ocasiones el arriesgarse puede ser bueno o malo, en este caso, para mi, fue bueno, conocí a alguien excepcional y he vivido muchas experiencias con él. No me arrepiento de lo vivido, a pesar de que ahora me sienta mal por lo que está sucediendo y todo lo que he vivido con él estos años, lo guardo en un trocito de mi corazón.

El arriesgarse supone un cambio en nuestra vida, ya sea positivo o negativo, es por eso que prefiero ese riesgo, porque quizás en alguno de esos impulsos encuentre, por fin, la estabilidad o la paz que busco y si sale mal, al menos lo habré intentado.

Quizás algún día, me sienta capaz de volver a arriesgarme. Ahora no tengo las fuerzas ni las ganas suficientes.

Perdonar por el rollo que he soltado, pero necesitaba expresar de algún modo lo que me está sucediendo y cómo me siento. Tal vez lo que he escrito sea algo incongruente, pero me cuesta mucho expresar con claridad lo que me está pasando.