Tras Florencia, digna de visitar cada lugar y rincón que ofrece la ciudad, nos fuimos a Venecia. Me sorprendió mucho, es una ciudad en la que únicamente se puede entrar caminando, están prohibidos todos los vehículos, que tienen que dejarse como muy cerca, a la entrada de la ciudad. Para desplazarse por allí, es caminando o cogiendo los vaporetos (pequeños barcos que van por el río y de isla en isla) o las góndolas.
Allí lo pasamos de miedo, fuimos a Murano, la isla donde fabrican el cristal y a ver la fábrica, a Burano, que hacen toda clase de confección y bordados a mano, maravillas asombrosas de todo tipo de manteles, pañuelos, puntillas... Son lugares increíbles y preciosos.
Nos hartamos de coger los vaporetos para ir de un lugar a otro, siempre corriendo para que no se nos escaparan. Vimos la catedral, paseamos por todo el río, disfrutamos de la Plaza San Marcos y de mil cosas más.
Siempre riendo, haciendo fotos, caminando y a veces corriendo detrás de M., que con su barriguita de 7 meses, no paraba de darnos caña jajajjaaa.
Salíamos por la noche para ver el ambiente que había, que no era mucho, porque ya sabemos que los horarios de los extranjeros es bastante diferentes al nuestro, pero daba igual, íbamos por las calles riendo y cantando y más de una vez oímos: "cccchhhiiisstttt, silencio" (en italiano claro) jajajaa.
Recuerdo ir por una de las calles que iban a la Plaza San Marcos, y G. montando un jaleo increíble mientras comíamos un trozo de pizza que habíamos comprado. Él unido a O. venga a hacer cachondeo y nosotras detrás, riendo y yo diciendo: "No lo conozco, yo no conozco a este chico" y el se gira y gritando a toda voz, donde más gente había, me señaló con el dedo a la cabeza, casi como si quisiera hacerme un agujero y dijo: "Viene conmigoooo!!! Esta chica viene coooonmmiiigoooooo!!!!!", todos riendo como locos y la gente mirándonos con unas caras bien raras, como diciendo: "españoles, seguro..." jajajjaa.
Lo pasamos genial, y disfrutamos de todo lo que Venecia puede ofrecer. Nos montamos en góndola y teníamos loco al gondolero, le decíamos: "Momento! Foto!". Se tenía que parar y hacernos fotos y otra vez: "Momento, foto!". Y nos íbamos moviendo por la góndola para ir haciéndonos fotos. El pobre hombre creo que sufrió pensando que en algún momento acabaríamos todos en el agua, tanto ir de un lado a otro de la barca.
En el hotel ya pasamos de dividirnos en habitaciones, nos metimos todo el grupo en la misma, le dimos el mejor sitio a M. para que descansara, aunque ya digo, tenía más aguante que nadie jajajjaja. Todos habíamos llevado galletas, embutido y cosas que nuestras madres nos habían metido en la maleta y por la noche con las galletas rifándolas porque estábamos hartos de llevarlas y no nos apetecían más. Yo intentando convencer al resto para que se las comieran, regalándola como si fueran lo mejor del mundo, algo que tenían que probar, I. (mi mejor amiga hoy día), lo mismo haciendo propaganda de las suyas. Otros, con fuets, o chorizo. Habíamos montado todas las camas y colchones juntos, así que estábamos todos revueltos en la habitación. Aquello parecía un mercadillo de restos de comida jajajja.
La última noche, dijimos de aguantar como fuera para ver el amanecer, ya que el hotel estaba en un lugar donde poder verlo seguro que era una maravilla.
Toda la noche hablando, de cachondeo intentando acabar con lo que quedaba de comida. G. y yo nos hicimos muy buenos amigos. El era del mismo curso pero de otra rama de FP., ya éramos amigos, pero durante el viaje llegamos a tener mucha complicidad. Él tenía novia, y a mi no me gustaba, pero congeniábamos muy bien y nos lo pasábamos de miedo hablando. Así que los dos intentando esperar hasta la hora del amanecer, porque el resto fue cayendo por el sueño, y nosotros seguíamos despiertos y hablando, con la idea de despertarlos cuando llegara el momento. Al final nos quedamos también dormidos y de pronto alguien me zarandea un poco, me coge del hombro (G.), y me dijo: "ey, ven, mira"
Salimos de la habitación y me señala el sol ya bastante altito. "vaya, al final nos lo hemos perdido", nos quedamos un ratito ahí mirando y hablando y fuimos de nuevo a la habitación. Total ni amanecer ni nada, tanto intento para mantenernos despiertos y nadie lo pudo aguantar.
En fin. El viaje valió la pena en muchos sentidos, lo pasamos muy bien, llegamos a conectar mucho más entre nosotros, aprendimos, fuimos independientes a la hora de movernos por los sitios. Y hubo toda clase de experiencias buenas, aunque alguna cosilla no tan agradable que pasó con otro grupo de clase, pero llegamos a la conclusión de que no valía la pena y que estábamos allí para divertirnos, y así fue.
De la gente que estábamos allí, luego seguimos en contacto y saliendo muchas veces, aunque con el tiempo cada cual fue haciendo su vida.
M. tuvo una niña preciosa y al cabo de un par de años conoció al que hoy es su marido y tiene otro niño más. Se marchó fuera, pero de algún modo siempre tengo noticias de cómo le va, porque mi madre se encuentra con su hermana, o yo misma tuve ocasión de hablar con ella hace unos meses y me contó qué tal estaban.
G. se casó con su novia, o se fueron a vivir juntos, y tuvieron un niño al cabo de un par de años o tres.
O. No he vuelto a saber nada de él.
I. y R. Hoy día son mis mejores amigas, sobre todo I. seguimos viéndonos y saliendo de vez en cuando para hablar y tomar un café, y llamándonos cada dos por tres. Hemos llegado a ser como hermanas.
La chica a la que le gastamos la broma porque roncaba, a veces la veo, se casó y tiene dos niñas, vive en mi barrio, y nos hemos encontrado alguna vez.
Me encontré hace unos meses a otro compañero, se casó con la novia que tenía en el instituto y tienen dos hijos, estuvimos hablando un ratito, no mucho porque se tenía que ir a trabajar.
Del resto, alguna vez me llegan noticias a través de mi madre o de gente. Pero ya no hay contacto.
Pocos años después de terminar el instituto, me tocó estar en una mesa electoral, donde coincidí con dos ex-compañeros precisamente en la misma mesa. Madre mía, el resto nos miraban como diciendo: "Acaban de llegar y ya están de juerga en algo tan importante como esto???". Uno de ellos se casó y sé que tiene uno o dos niños (mi madre es como radio macuto, se entera de todo y me informa jajajjaaa). El otro era uno de los hermanos de mi amiga I. al que de vez en cuando veo cuando estoy en casa de mia amiga y él está ahí.
Es ley de vida, cada cual toma su camino y es difícil mantener el contacto con todo el mundo. Muchas amistades se pierden por el camino, y eso da mucha pena. Pero, afortunadamente, desde el instituto, hace ya como unos 25 años, mantengo esa gran amistad de casi hermanas con R. y con I.
Como ya dije en el post que hablaba de mis años de instituto, ese tiempo fue excepcional, como lo fue el viaje a Italia y que he resumido porque fueron tantas y tantas cosas que pasaron que sería escribir todo un libro. Fueron años de grandes experiencias y de mi fortalecimiento y crecimiento como persona.
En otra ocasión os contaré un viaje, el mejor desde mi punto de vista, y que hicimos 3 amigas, por todo el norte de España.


bonito viaje....... un abrazo.
Pues el viaje estuvo genial!! Yo la verdad es que con mis compañeros de colegio y de instituo no mantengo el contacto, sólo con una amiga que nos hemos visto algunas veces, pero no es una amistad muy profunda. Me sabe mal pensar que los caminos de todos se separaron, pero supongo que es lo que suele ocurrir con los años, las vidas de todos cambian, aún así siempre queda el recuerdo, de clases, viajes o salidas que le hacen a uno sonreír. Un beso cielo!!