Me siento nostálgica, no lo puedo evitar y no puedo dejar de mirar fotos y fotos. Tengo amigos y gente maravillosa en aquella isla. Es todo tan diferente a Barcelona. La gente es muy comunicativa, el ambiente es tranquilo y las maravillas que ofrecen sus paisajes, incitando a caminar, observar, sentir el silencio, el murmullo del mar y mil cosas más, hace que Fuerteventura sea toda una fuente de paz y sosiego para el alma. Echo de menos estar allí.
En diciembre pasado volví, me invitaron a pasar unos días antes de Navidad. Era mi peor época después de todo lo sucedido en casa. Volví justo el día de Noche Buena y fui directamente a casa de mis padres, para pasar las fiestas con ellos. Y es que mi padre estaba prácticamente, recién salido del hospital. Fueron 10 días que pasé y volví con ánimos, con energía renovada y con la alegría de poder pasar la Navidad (que siempre me deprime esa época) con mi familia y sobre todo con mi padre.
Después y como dije en el post anterior, volví una semana en mayo y eso acabó por hacerme sentir bastante mejor. Realmente fue como una terapia.

Os pongo algunas fotos más. Estas son de hace ya casi cuatro años, de la primera vez que fui. Era diciembre y el clima allí estaba maravilloso, parecía primavera.
Las fotos están hechas con una cámara réflex analógica. Entonces yo estaba haciendo un pequeño curso de fotografía y las que pongo aquí son algunas de las muchas que hice. Estaba prácticando con la cámara y tal vez observéis que no son de mucha calidad ya que iba probando todas las opciones para intentar sacar la esencia de los lugares que visitaba.
Espero no cansaros mucho con tanta foto.

Esta es de la "Playa de las piedritas" vista desde otro lado, al atardecer. Un lugar precioso.

Día de viento y olas en el mar. Ver lo grandes que podían ser las olas, me llenaba de asombro.
Formaciones de lava erosionadas por el tiempo y el mar, formando pequeñas y preciosas calitas.
Preciosa costa Atlántica. Un paisaje increible, a pesar del viento que hacía esa tarde.
Los matices de color increibles que tomó el desierto al atardecer. Imposible quedarse y tan sólo observar el paisaje y no fotografiar ese momento.
La que yo llamo "Mi playa", me enamoré de ese lugar. Es una maravilla, mezcla de dunas, arena orgánica, la tranquilidad de sus aguas y la paz que se siente al estar ahí, es increible. (Es el mismo lugar de la foto de las gaviotas, vista desde otro ángulo).
Espero que os gusten, y dejaré pasar tiempo para poner más fotos, no quiero hacerme pesada.
Un beso a todos.