Esto que voy a poner hoy, es algo que escribí con 15 ó 16 años, no recuerdo exactamente. Es algo que guardo, junto a otros relatos e historias de una época en que escribir era mi meta, mi sueño.

Lo pongo tal cual lo escribí en su momento, con sus comas, y las mismas palabras, sin cambiar nada. Lo he leído y es curioso ver que al cabo de tantos años, un simple relato escrito para una clase de Lengua, sea lo que en cierto modo, estoy pasando o viviendo actualmente.

No es un relato alegre, pero quizás sí esperanzador. Ahí va, espero que os guste.

SOLEDAD

Se sentó frente a la televisión, siempre que se sentía sola, lo hacía. Era una forma de no pensar, de no sentir, de no sufrir ese vacío que tan a menudo la invadía.

A pesar de todo, ese remedio casi nunca daba resultado. Solía mirar las imágenes sin ver nada y los pensamientos asaltaban su mente sin que se diese cuenta, sin poder evitarlo, mientras los sonidos del televisor se perdían en el espacio.

En algún momento intentó volver a la realidad, quería que esas voces, que como pequeños duendes se introducían en su mente, marcharan y la dejaran tranquila, lo deseaba desesperadamente, ardientemente.

Muchas veces pensaba si lo que le sucedía no era más que un indicio de locura... y tenía miedo.

Pero a pesar de todo, deseaba tantas cosas, tenía tantos proyectos que eran su fuente de vida, que miraba hacia el futuro con una esperanza que pocas personas poseen, tan solo esas que tienen muy poco amigos, pero a los que verdaderamente se les puede llamar así y que en lo más hondo de su alma saben que no están tan solos como imaginan.